El sueco Lars Magnus Ericsson había fundado la compañía allá por 1876 para dedicarse a la reparación de equipos de telegrafía. Aunque en ese momento la palabra compañía le quedaba grande ya que nació como un pequeño taller.
Ese año fue el mismo en el cual Bell patentó el teléfono, y Ericsson aprovechó su experiencia previa en varias fábricas para empezar a desarrollar aparatos telefónicos. En la década del 30 la compañía se mudo a Estocolmo donde instalaron la planta que luego renombraría a la estación del lugar como Telefonplan. Unos 20 años después sacaron el Ericófono, reconocido en la época por su diseño.